¡Llegaron los Líderes GEFEs con "G"! ¿Estamos frente a la nueva revolución del liderazgo?

Líderes GEFEs La Nueva Revolución del Liderazgo

Una polémica muy interesante se desató durante el entrenamiento dominical de atletismo, en el grupo al que usualmente asisto, cada fin de semana.

Un par de ejecutivos exitosos integrantes del grupo, intercambiaban sus puntos de vista sobre la pasión por el trabajo, a medida que recorríamos los 18 kilómetros programados para la sesión de ese día.

La animada conversación derivó en una polémica, tan pronto se tocó el tema de la “falta de mística laboral” por parte de los trabajadores de hoy. Como fiel defensor de las nuevas generaciones, me incorporé al diálogo, intentando presentar los brillos que los caracterizan.

El desenlace de la polémica, luego de hora y media de entrenamiento, fue tan inesperado como revelador: total coincidencia en el innegable hecho de estar frente a un nuevo ser humano en el trabajo.

La importante revelación surgió de los testimonios de otros compañeros de sesión, todos mayores de 45 años, que expresaban haber pasado por una “crisis de significado” en sus trabajos, manifiesta en la pérdida de sentido en sus tareas, al cuestionarse si se justificaba o no la alta dedicación al trabajo, a costa de poco tiempo para sus familias, para cultivar su intelecto leyendo o estudiando, o simplemente para disfrutar con sus amigos cercanos.

Lo que empezó como una conversación sobre los desafíos de los jóvenes en las empresas, culminó con unas profundas reflexiones acerca de cómo los empleados mayores también están experimentando un nuevo nivel de consciencia sobre el significado de su trabajo en su contexto vital.

Sin lugar a dudas, hoy está presente un nuevo ser humano en nuestras empresas. Sin importar género, edad, nivel jerárquico o rol, estamos frente a seres humanos con un mayor nivel de consciencia.

“El llamado” Un fenómeno que afecta a los mayores

Líder GEFE recibiendo "El Llamado"

“El Llamado”, lo podríamos describir como ese momento de lucidez personal que experimenta el trabajador mayor, que siempre había estado comprometido con su trabajo, entregándolo todo, girando su vida alrededor de su actividad laboral hasta que, de forma repentina, empieza a cuestionarse sobre el significado del trabajo y de la vida, en forma profunda y trascendente.

Como consecuencia de estas reflexiones, suele darse una especie de desconexión entre la pasión personal y el trabajo diario que hasta hacía poco, le resultaba a ese individuo atractivo y gratificante.

Esa pérdida de significado por el trabajo, es un desafío latente en nuestras empresas hoy, y para gusto de quien escribe estas líneas, mucho más importante e impactante que el ya hasta la saciedad estudiado efecto de los “Millennials” en el lugar de trabajo.

De hecho, un reciente estudio sobre "Engagement" realizado por la firma encuestadora Gallup en 142 países a 230.000 trabajadores, encontró que: "Hoy en nuestros equipos el 87% de las personas experimenta algún nivel de desconexión emocional con lo que hace y por tanto son menos productivos. ¡Abrumador hallazgo!

Esta desconexión emocional es la consecuencia de ese nuevo nivel de consciencia, que define al nuevo ser humano en el trabajo, y genera una gigantesca destrucción de valor para el negocio, aunque todavía el fenómeno no aparece en los “radares” de la alta dirección y se está tomando por sorpresa a nuestras empresas latinas.

¿Cómo explicar este fenómeno?

El fenómeno que origina la presencia del Líder GEFE

Desde diferentes fuentes del saber humano, se pueden encontrar explicaciones válidas para este fenómeno. La antropología por ejemplo nos ilustra que este “Llamado” puede ser consecuencia de la evolución natural del ser humano.

En la Psicología encontramos tratados que establecen que el ser humano en su madurez pasa de ser dominado por el ego que lo impulsó a competir, a la búsqueda de sentido en función de la trascendencia personal.

La Sociología, por su parte, nos habla de un ser humano híper-moderno cuya tendencia hacia el disfrute hedonista, ejerce una influencia de cambio en todos los sustratos de la sociedad, entre ellos el trabajo.

Desde mi óptica particular, sumaría a estas posibles explicaciones, el revelador ejemplo que dan las nuevas generaciones defendiendo con determinación su enfoque en el equilibrio vital, acompañado del particular desenfado con el que abordan su trabajo, todo ello, sin sacrificar la productividad que de ellos se espera.

Es así como los jóvenes, han aportado una óptica diferente a sus mayores frente al trabajo, con evidencias de que es posible disfrutar de la vida y del trabajo, siendo productivos y felices.

Las alternativas de los mayores frente a “El llamado”

Las alternativas del Líder GEFE

El Llamado lleva a los integrantes de las generaciones mayores en el trabajo, sean estos “Gen X” o “Baby Boomers”, a enfrentar una encrucijada trascendente: cómo encontrarle un significado a su vida laboral, de forma que se desate de nuevo la pasión de otros días, combustible necesario para dar lo mejor de su talento al servicio de una causa.

El primer escenario que evalúa el ser humano que ha recibido “El llamado”, es buscar una alternativa laboral que conecte su talento con su pasión. Un nuevo emprendimiento o una práctica profesional independiente, suelen ser las respuestas de aquellos individuos con una situación económica sólida, para sortear los riesgos personales que tales iniciativas implican.

Quienes tienen esta oportunidad, desencadenan una pérdida de valor manifiesta en la ausencia de su experiencia en la organización para la cual hasta ese momento prestaron sus servicios.

El segundo escenario, es aún más destructivo para el individuo y para su empresa. Se trata de aquellas personas que con “El llamado” pierden el sentido por su trabajo, pero las condiciones de su contexto vital no son propicias para dejar la empresa.

Un alto endeudamiento, compromisos familiares como el estudio de los hijos o un estatus social qué mantener, frente a una edad que no los hace atractivos para buscar un nuevo empleo, configuran la peor decisión posible: “Renunciar pero quedarse”.

Al final, ese ejecutivo otrora exitoso, innovador y comprometido, se convierte en un trabajador promedio que hace lo mínimo para no ser detectado por bajo desempeño, pero su agregación de valor desaparece al mismo ritmo que baja su productividad laboral. Simplemente ya ha renunciado en su corazón, pero aún no se ha ido de la organización.

Las 3 consecuencias más nefastas para tu negocio

Caída de productividad que debe evitar el Líder GEFE

La dinámica de cualquier cambio, implica consecuencias que resultan ineludibles. Si el cambio es controlado e inducido con deliberación, los resultados serán tan positivos como se hayan planeado. Sin embargo, cuando el cambio no es gestionado de forma premeditada, puede traer de la mano nefastas consecuencias y, por supuesto, las empresas no son inmunes a esta realidad.

No identificar “El llamado” como un desafío que se debe atender de forma preventiva y temprana, llevará a la empresa a experimentar al menos estas tres consecuencias:

1. Baja ostensible en la productividad.

2. Ausencia de innovación en la organización.

3. Poco o nulo crecimiento del negocio en el mercado.

El primer síntoma de la pérdida de significado por el trabajo, es la disminución paulatina de la productividad de la persona, en imperceptibles variaciones. Esto hace que, cuando ya es evidente la improductividad, la pérdida de valor para la empresa sea irrecuperable.

La ausencia de pasión por lo que se hace, arrastra hacia al abismo de la apatía cualquier iniciativa innovadora que eventualmente se le ocurra a este nuevo ser humano que, por falta de significado, decide no comprometerse con el mejoramiento de la empresa en la que trabaja.

La imagen se hace más dramática cuando este ser humano, que de tiempo atrás ha renunciado a la empresa, pero decidió quedarse, no siente el más mínimo interés en el futuro de la organización, al punto de presentar una resistencia pasiva a las iniciativas de crecimiento que le son presentadas.

La masiva destrucción de valor no es solo para la empresa, también lo es para el individuo, que paradójicamente no alcanza a comprender que su nueva forma de actuar lo lleva a que cada vez “sufra” más su trabajo, hasta que este se convierte en un suplicio diario en su vida.

Líderes GEFEs: Nuevo paradigma que evitará el desastre

Líder GEFE conectando la pasión de su equipo por lo que hacen

A lo largo de los últimos años, me he dado a la tarea de explorar este abordaje diagnóstico con respetados líderes de diferentes industrias a quienes admiro por sus ejecutorias profesionales y personales.

Sin excepción, la descripción de “El Llamado”, valida la presencia de este fenómeno en sus empresas, al punto que un par de ellos no han dudado en afirmar que: "Los pasillos de sus oficinas parecen estar llenos de personas que ya han renunciado, pero no se han ido”, en un problema que algunos califican como “Presentismo”, en contraposición con el conocido “Ausentismo” laboral.

Ahora bien, frente a un desafío de tal naturaleza, es tarea de nosotros, los profesionales de la consultoría empresarial, hacer uso de la investigación aplicada, para identificar potenciales salidas a este tipo de retos de forma preventiva; soluciones viables, aunque en algunos casos impliquen importantes cambios en la dinámica empresarial.

Este es el caso de la presencia de ese nuevo ser humano en el trabajo, que sin dudarlo implica un cambio de paradigma organizacional. Por definición, un nuevo paradigma tiene el poder de poner a todos los involucrados en el mismo punto de partida, es decir, todos vuelven a cero.

Por tal razón, el liderazgo organizacional está frente a una nueva realidad, frente a la cual son inútiles las estrategias, iniciativas, aprendizajes y herramientas que en otro momento histórico fueron de exitosa y evidente utilidad.

Gracias a investigaciones académicas y aplicadas, en la actualidad aparecen novedosas tendencias de gestión que, con el pasar del tiempo están llamadas a consolidarse como la respuesta correcta a los desafíos expresados con anterioridad.

Dos de esas tendencias son: la Gestión de la Felicidad en el Trabajo y la aparición de los Líderes GEFEs (Acrónimo de GEstores de la FElicidad) como un nuevo nivel, en el sendero del liderazgo.

La Gestión de la Felicidad Organizacional, hace referencia a un modelo basado en la visión sistémica propia de la ingeniería, que permite hacer de la felicidad una estrategia de negocio que hace evidente con hechos, datos y cifras el impacto que esta tiene sobre los indicadores del negocio, integrando la gestión del ambiente, de los significados de la gente frente al trabajo y del liderazgo, en pro de la creación de un nuevo escenario laboral acorde con el nuevo ser humano en el trabajo.

Los Líderes GEFEs, son aquellos líderes que cuentan con las nuevas capacidades necesarias para cargar de significado el trabajo de sus liderados, evitando así que tanto los jóvenes trabajadores que buscan disfrute en su trabajo, como los empleados mayores que reciben “El llamado”, pierdan la conexión con su tarea, de forma que mantengan viva la pasión por lo que hacen, generen innovación constante y por consiguiente sean fuente de crecimiento estable y sostenible para sus organizaciones.

En próximas publicaciones de este blog, abordaremos los dos enfoques de la felicidad en el trabajo, las 7 capacidades de Líder GEFE, las disciplinas que practica, así como las 21 distinciones entre un Jefe con "J" y un GEFE con "G".

Por lo pronto, para cerrar este artículo te planteo estas preguntas para la reflexión:

¿Identificas colegas en tu negocio que estén experimentando "El Llamado"?

¿Cómo podría prepararse tu negocio, para evitar que renuncien y no se vayan?